Dictaron la preventiva por homicidio simple para el asesino de Antonella. 

2019-11-28 - 04:39:20 |

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El video de los momentos posteriores al crimen se hizo viral y recorrió el país. Antonella Bernhardt (27) fue asesinada en un inquilinato sobre la calle Comandante Miño al 900, en el barrio El Brete de Posadas. Ocurrió el 4 de abril de este año y su asesino fue captado por un celular instantes después. 

A Cristian Daniel Vargas (29) le acorralaron las pruebas y tanto en audiencia indagatoria como en una entrevista exclusiva con El Territorio confesó el hecho por el cual está detenido. En su cuestionable relato, su intención fue dejar en claro que no era pareja de la joven para no ser juzgado como un femicida, delito que contempla una pena a prisión perpetua. Y parece que lo está logrando. 

Según pudo saber este medio en base a fuentes ligadas al proceso, el juez Fernando Verón decidió en las últimas horas convertir la detención en prisión preventiva por homicidio simple. Esto significa que, mediante el análisis de las pruebas, el titular del Juzgado de Instrucción Tres considera que el crimen no fue cometido en un contexto de violencia de género o por la condición de mujer de la víctima.

Ante esto, el joven fotógrafo será trasladado ahora a la Unidad Penal VI de Miguel Lanús, donde esperará el avance del proceso. 

Cómo sigue el proceso

Hasta ayer la querella, que está conformada por las abogadas Ivana Lundvist y Roxana Rivas, no había sido notificada formalmente de la resolución, por lo que deberán acceder a los fundamentos para saber los pasos a seguir. Todo indica que apelarán la carátula. 

Consultada al respecto, Rivas señaló que las calificaciones son una cuestión muy subjetiva de cada juzgado y que “catalogan como femicidio cuando tienen acreditado algún vínculo entre la víctima y el homicida, pero suelen complicarse cuando no tienen ese vínculo acreditado o no lo ven explícitamente”. 

“Ese es un error bastante común, consideran que el agravante de femicidio siempre está vinculado con cuestiones de relaciones íntimas o sexuales entre la víctima y el victimario, pero en realidad el elemento que se tiene que tener en cuenta es la motivación, el desprecio hacía la vida de la otra persona por el hecho de ser mujer”, agregó. 

En esta línea, la letrada consideró que al tratarse de una apreciación subjetiva, para probar que se trató de un femicidio hay que hacer un análisis “de la forma en la que se llevó a cabo el homicidio, el desprecio que hay sobre el cuerpo -que en este caso fue muy concreto- y las pruebas que se hacen para esto son los perfiles psicológicos, que en este caso hasta donde yo sabía no se habían completado”.

La letrada aseveró que un examen que “no fue muy determinante, pero sí mostró que el acusado tenía un desprecio por Antonella y, por lo menos en la pericia se evidenciaba, no muestra arrepentimiento por el hecho de haberla matado, sino más bien por el ‘problema en el que se metió’. Es un sujeto que tiene todas las características para que se le imponga el agravante, pero eso es materia de prueba también”.  

Si bien la carátula se puede modificar, el delito de homicidio simple tiene una pena máxima de 25 años de reclusión -10 menos que la perpetua-, por lo que en vistas a futuro le podrían valer muchos años menos de cárcel si es considerado culpable. Rivas agregó que, si la figura se mantiene, Vargas podría negociar una pena mucho menor en un juicio abreviado. 

“Eventualmente la pena se va modificando y accede a otros beneficios”, concluyó. 

No existió el video

Por otro lado, fuentes ligadas a la investigación señalaron que el análisis de los teléfonos celulares confirmaron que la víctima y el asesino mantenían una relación meramente comercial y los intercambios de mensajes nunca evidenciaron siquiera una insinuación de parte de ninguno de ellos. Incluso, la joven mantenía de igual manera conversaciones con la esposa del implicado. 

Más allá de eso, al decir de un investigador, el dato más importante es que nunca existió un video sexual de los protagonistas con el que supuestamente la joven amenazó a Vargas, tal y como éste señaló ante las autoridades y a este medio. Tampoco hubo amenazas o chantajes detectados en las conversaciones. 

Su declaración

Vargas declaró en audiencia indagatoria que había conocido a Antonella por una oferta laboral. Le iba a pagar 1.000 pesos por un book de fotos, pero además la joven iba a cobrar una comisión si vendía en colegios posadeños su servicio de fotografía a grupos de egresados. Se hizo una primera sesión y el día del crimen -dijo-, la segunda. 

En ese punto, relató que tuvieron relaciones sexuales y que la joven le dijo que le había filmado, algo que ahora quedó descartado. 

En diálogo con El Territorio, el sujeto dijo que la víctima buscó chantajearlo y que en ese momento “me desesperé de que mi mujer se dé cuenta de que yo estaba siendo infiel y entonces le dije que sí. Empezamos a forcejear con el teléfono y quedamos que ella iba a borrar y yo le iba a dar la plata. Quedó ahí, yo empecé a juntar mis cosas y ella me dijo sonriendo que todavía tenía el video”. 

Sobre el momento del crimen detalló una secuencia bastante endeble: “Cuando estábamos forcejeando, yo le agarro la mano a ella y le traigo hacia mí -ella es petisita y el hombre tiene más fuerza que la mujer-; la idea era sacarle el cuchillo de una vez por todas, pero cuando la traigo directamente le clavo el cuchillo en la garganta. Ella cae con el cuchillo en el borde de la cama”. 

“Yo le saco el cuchillo -de la garganta- y empieza a golpear la puerta la dueña del alquiler. Nunca estuve en esa situación, nunca vi un cuerpo, ni fui jamás a un velatorio y de repente ver eso, que estaba temblando y agonizando -por la víctima-. Estaba yendo a abrirle la puerta a la señora con la mano llena de sangre porque primero le tapé con una remera y luego con mi mano”, agregó.

Pese a la gravedad de lo que contó, en su momento el acusado no mostró variaciones en su voz, ni mucho menos se quebró. Dijo que buscó mover a Antonella, que había caído boca arriba, para que ésta no se ahogue en su sangre. Entonces, antes de abrir la puerta, se lavó las manos y simuló esa conversación que todos vieron en el video viral.

 Al respecto, desarrolló que “le atendí a la señora desde la ventana para que no vea mi mano mojada. En el transcurso que yo supuestamente hablo con Antonella lo único que quería era irme porque ya sabía lo que iba a pasar si me quedaba ahí y pedía una ambulancia. Pero eso es lo peor que hice, abandonarle a ella a su suerte”. 

Después de salir del lugar, el joven reseteó toda la información del teléfono celular de la víctima, pero los efectivos de la Secretaría de Apoyo de Investigaciones Complejas (Saic) del Poder Judicial pudieron recuperarla. Fue detenido a los pocos minutos en cercanías del lugar. 








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